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MI ANTIGUA CASA



¡Se me ha inundado la casa! Qué tonta, pensé que había cerrado todos los grifos.

Estaba equivocada, había dejado un grifo abierto, y lo peor, es  el del baño de mi cuarto. 

Toco sacar toda esa agua desde los cuartos hasta la cocina.

Estaba cansada, solo pensaba en mi cama.

Respire hondo, y sin cambiarme de ropa, tome el haragán para comenzar a sacar toda esa agua al desagüe. Tocaron la puerta, era mamá. Vi luz cuando la vi, sabía que al verme así, me iba ayudar. 

Sus ojos decían "pobrecita mi muchacha", me dio un beso en la mejilla y un abrazo, no tardo mucho en tomar  la escoba.

Sacábamos y sacábamos agua, sonó otra vez la puerta, eran un par de amigos que quería compartir conmigo esa noche. 

Vieron la inundación y decidieron acompañarme para ayudar. Su Cara era de "terminaremos rápido", mientras la mía era de cuando se terminará. 

No veía la hora de que el piso estuviera seco, de qué mis cosas estuvieran en su lugar y de qué mi casa estuviese ya lista.

Coloque música para activarnos, hacer éste desastre una diversión,

Volví al baño y me encontré con más agua 

- Qué es esto? Ya yo había secado esto!

Me di cuenta que tenía una tubería rota, así que llame a unos de mis compañeros para que me ayudara a arreglar rápidamente.

No fue fácil, tuvimos que cerrar de inmediato la tubería principal para cerrar todas las tuberías de la casa.

Me tomó un tiempo conseguir algunos repuestos que tenía en la casa, con ayuda de todos, pudimos resolver la tubería dañada, no sabía cuanto tiempo había pasado, pero lo único que pensaba era en cuándo culminaríamos. 

Estaba un poco frustrada y molesta conmigo, pues yo sabía que tenía que acomodar esa tubería tarde o temprano. Y por no tomarle importancia me costó más de lo que pensaba. 

Pero por otra parte, agradecí a todos por la ayuda, el cariño y la paciencia que tuvieron conmigo y mi casa, creo que sola me iba costar más tiempo. 

Mientras unos secábamos, otros se servían un trago, otros se servían  algo caliente pues la noche estaba muy fría. 

Yo, decidí primero tomarme un trago bien frío, con todo la angustia sude un poco más que los demás. 

Decidimos parar, nos sentamos un rato a tomar, mientras unos tomaban su chocolate caliente, otros bebían del trago que preparamos. 

Me preguntaron cómo sucedió todo, y cómo deje que pasará. Unos me regañaron, otros me daban aliento de qué todo se iba arreglar y otros simplemente me escucharon. 

Luego de contar mis razones del por qué descuide un poco la casa, dar mis excusa mis pro y mis contras, nos reímos y llegamos a la misma conclusión. 

Todo pasa por algo.

Me levante para terminar todo, faltaba detalles, detalles que sabía que me iba a quitar más tiempo, así que deje de pensar en todo lo que faltaba y comencé acomodar las cosas sin tanto apuros. 

Observe que mis amigos y mi mamá, estaban cómodos y muy distraídos con el tema, no les pedí a ninguno que siguieran ayudándome pues ya habían hecho mucho por mi. 

Poco a poco recogí las cosas, secando aquí y allá comencé a ver todo más ordenado. Ya los cuartos estaban listo, el pasillo también, la sala estaba casi seca pero la cocina si estaba completamente desordenada. 

Nunca he entendido por qué la cocina siempre es la más desastrosa. Sin tantas preocupaciones, me dirigí al desagüe, pues el agua no estaba bajando como antes, pues se había tapado el desagüe. 

Tome el chupón que sirve para abrir esos agujeros, y empecé a destaparlo, sude mucho, apartaba los pelos, y todo lo que obstruía que bajase el agua. 

Por fin el agua estaba bajando rápidamente, ya me estaba causando dolores de cabeza y dolor en todo mi cuerpo. 

Recogí la basura mientras se iba el agua, era mucha agua. Tome nuevamente el haragán y comencé a llevar el agua al gran agujero.

Ya no sabía que hora era, pero des vez en cuando iba a la sala que aún sin terminarla de limpiarla estaban mis amigos y mi mamá. Le llenaban sus vasos, le puse puse una hielera para que no se pararan tanto y mi mamá me ayudo a preparar algo para picar.

Así pues mis amigos, me acompañaron esa noche. 

Cuando volví a mis quehaceres, me sentía más tranquila, ya no veía tanta agua, falta poco, Ya estaba en la hora de secar, con el coleto y un poco de limpia piso, aquella fragancia floral que ponía mis sentidos sutil y livianos, comencé a coletear, desde los cuartos, el baño, la sala pidiendo disculpas a las personas que se encontraban allí, sé que es de mala educación, pero tenía que hacerlo. 

La casa ya tenía otro aspecto, olía bien, se veía bien, estaba más iluminaba y pegaba una brisa de tranquilidad.

Al terminar la cocina, les dije a mis amigos  que ya volvía y me sentaba a disfrutar con ellos. 

Me quite la ropa y me metí a la ducha, recibiendo toda esa agua tibia que recorría mi cuerpo, y tranquilizaba mi mente. Dure más de lo normal, pues el agua me ayudo mucho a relajarme y me sentía bien por haber tenido aquellas personas en el momento perfecto, pues pude resolver por el momento. 

Sabía que para el día de mañana, tendría que poner mis cosas más en orden y no dejar que me volviera a pasar. 

Salí del baño, me puso algo cómodo y salí a compartir el resto de la noche con mis amigos.

Al ver todo nuevamente en su lugar, limpio y con olor a fragancia floral, mi ser comenzó a sentir extremadamente mejor. 

Aquella casa inundada, desordenada, sucia, era simplemente la descripción de cómo se sintió mi corazón después de tu partida. 











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