CAPITULO II: La oportunidad
Es muy rico saber que tienes más de una oportunidad, de acomodar las cosas, de mejorarlas hasta de cambiarlas por completo. Pero cuando existe personas heridas es difícil acomodar las cosas, pues los seres humanos creemos perdonar fácilmente. Pero es mentira.
Perdonamos al tiempo o simplemente vamos ignorando o sanando las heridas. Pienso, ¿cuándo sanarás? ¿Cuándo me perdonarás?
Eres muy cuidadoso, actúas como si nada hubiese pasado, qué buen actor eres! Me hiciste creer que podíamos crecer juntos, de caminar juntos hasta el final de nuestros días.
El tiempo me enseño a agradecer de todas todas.
Agradezco por esas oportunidades que me diste por haber
luchado, por llevar las paces. Agradezco por tener esa pizca de cariño, ese
querer, esa comprensión que tiene hacia mí, no sé hasta qué punto serás
bueno.
Por eso sigo aquí. Pensando en ti.
Esperando por ti, esperando si deseas estar conmigo por
completo, por ser parte de mi vida y yo ser parte de la tuya.
Lástima que pensaste que a darnos la oportunidad todo iba hacer como antes, pero las oportunidades se dan cuando de verdad quieres, aprendes de los errores, aceptas y superas.
De nada vale recordar las cosas que nos hicieron daño, que hicieron que desconfiáramos, de nada vale pensar en el pasado que hizo tanto daño.
Muchas oportunidades estuvieron ante nosotros. Y por el
orgullo o tal vez el destino no supimos aprovecharlo.
Esas oportunidades de hacer las cosas mejor, de pensar en
realidad en cada uno. En ser honestos, realista.
Por eso, si nuestro destino fue en no estar juntos. No te
juzgaré ni mucho menos te odiaré. Mi sentimiento hacia ti es y será de
cariño y aprecio hasta el final de mis días.
Aunque me consuma en llanto, y en por qués trataré de buscar
cómo llegar a casa.
Y darme la
oportunidad.
Comentarios
Publicar un comentario