Tic Tac. Hacen los sonidos de mi cabeza. Sonido que me inquieta, me aturde y me desespera.
Pensamientos vienen y van.
Metas y objetivos sin cumplir vienen a mi mente cada minuto. Me pregunto cuándo me pondré a trabajar por algunos de ellos y la respuesta esta en blanco.
La rabia me consume por no saber cómo empezar, por no saber nada. Las horas pasan rápidamente y aún no quiero pararme de la cama. Sé que tengo que seguir que tengo ir al trabajo, que debo terminar lo que empecé, tengo que seguir, seguir solo seguir.
Pensamientos vienen y van.
Metas y objetivos sin cumplir vienen a mi mente cada minuto. Me pregunto cuándo me pondré a trabajar por algunos de ellos y la respuesta esta en blanco.
La rabia me consume por no saber cómo empezar, por no saber nada. Las horas pasan rápidamente y aún no quiero pararme de la cama. Sé que tengo que seguir que tengo ir al trabajo, que debo terminar lo que empecé, tengo que seguir, seguir solo seguir.
No miento quiero que pase el tiempo volando para decir ¡lo he logrado! pero otras veces me da miedo por qué no sé si voy por el camino correcto. Tengo apoyo de muchas personas y no me doy cuenta, por mi terquedad siento que estoy sola.
He contado tantas veces la misma historia, que me confunde y no sé si lo cuento como superado o como un sufrimiento. Tic Tac vuelve hacer la aguja del reloj, la escucho y me impacienta, solo quiero que pare hasta que de repente suena la alarma. Es hora de pararse es hora de seguir.
Cada día me siento contra el tiempo, para todo hay límites, todo tiene que tener un horario, un día, un lugar exacto. Si llegas tarde todo te sale mal o no sale como lo esperabas. Sé que el tiempo es importante porque nos ayuda a organizarnos, pero qué pasa cuando solo se quiere estar en un sitio, sin importar cuánto tiempo ha pasado, que decidas cuando irte, sin ver hora ni pensar si fue productivo o no ese momento.
Mis abuelos y mis padres, repiten que el tiempo es oro y me dicen aprovéchalo porque no se recupera, es decir, haz las cosas bien, porque eso te pondrá a valer.
Al crecer me di cuenta de las tantas cosas que quería hacer, en aquellos obstáculos que siempre está en el camino. Esos obstáculos que te hacen fuerte, decisivo y ser líder.
Y que curioso aquellos viejos no se equivocaron, el tiempo pasa y no se detiene para esperarte. Por eso he tratado de seguir sin parar. Pero hay obstáculos que son difícil de superar tanto que te dejan exhausto. Entonces si el tiempo no para ¿Por qué no detenerse un buen rato? ¿Cuál sería el beneficio de detenernos a pensar?
Pueden que hallan mucho beneficios o puede que no halla ninguno. En mi caso vale la pena detenerse, descansar y escuchar aquella voz que te indica ¡si se puede!
Al fin y al cabo siempre estamos pensando en el mañana. En los objetivos que queremos cumplir y en lo que queremos ser. Entonces detenernos a pensar para buscar y decidir como lograr el mayor número de objetivos es la clave para el éxito.
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