Ignorante a
lo que puede pasar, pero guerrero a dar un paso, así nos tropecemos o tengamos
una victoria. Tenemos muchos pensamientos de cómo será el resultado, lo
increíble es que cómo los seres
humanos siempre tenemos los pensamientos negativos, como por ejemplo, si vamos
a una entrevista pensamos en caer bien o mal al jefe, si le vamos a decir a una
chica. ¿Quieres ser mi novia? nuestro pensamiento es; “¡NO!”.
Luego viene el pensamiento positivo,
Sin embargo, estos pensamientos vienen
justo unos minutos antes de enfrentar tu realidad. Es el que te mantiene alerta, de pie y sobre
todo a dar lo mejor de ti. Lo difícil en cualquier paso de tu vida, será dejar
esas energías negativas. Pensar en que las consecuencia y las causas pueden
perjudicarte; porque eso sí, nosotros los humanos, pensamos en nuestro bienestar
luego pensamos en los de los demás.
Dejar de tener esa inseguridad, de no
poder con la situación, de no dar la talla, o de ser señalado, es la etapa
difícil del ser humano.
Aunque hoy en día me digas que es
mentira. Te invito a recordar tu niñez.
Recuerdas aquel sentimiento de cuándo te sentías aterrado e inseguro por no saber si ibas a encajar en tu primer día de clase? y como todo niño o niña observas todo a tu alrededor, luego de sentirte un poco más en confianza, se comienza a elegir quienes serán tus amigos o esperar quien alguien se acerque.
Recuerdas aquel sentimiento de cuándo te sentías aterrado e inseguro por no saber si ibas a encajar en tu primer día de clase? y como todo niño o niña observas todo a tu alrededor, luego de sentirte un poco más en confianza, se comienza a elegir quienes serán tus amigos o esperar quien alguien se acerque.
Mi mamá me ha contado que al entrar al colegio
no lloré como todos los demás niños, que era como que quería estar allí, más que
en casa, la verdad no recuerdo nada de eso, mis recuerdos siempre han sido que
soy tímida al llegar a un sitio. Si recuerdo que me gustaba estar con mis
compañeros de colegio, pues jugar, es lo que todo niño quiere. Lo que más
recuerdo de mi infancia era los días de
piscina, hubo un día que hasta me levanté a las 2 am o 3 am, me coloque mi
traje de baño de natación, me puse el uniforme y fui al cuarto a buscar a mi
mamá para que me llevara al colegio. Mi mamá dormida me dijo "hija, aún
falta para la hora, anda dormir. Dentro de unas horas te levanto, para que vayas
a clase." La verdad tenía miedo de
volver a dormir, pues no quería que me dejaran, y mucho menos llegar tarde. Al
final, me dormir y el resto de ese día no lo logró recordar, no sé si en
realidad fui o no.
Cuando vamos creciendo, nuestro
mundo ya está de otro color. Los problemas se vuelven más problemas, y
comenzamos de nuevo a no saber si esa decisión será la correcta. Es aterrador
saber que puedes equivocarte. Vuelven los pensamientos negativos, pues esto
surge cuando muy dentro de tí, te preguntas “¿qué pensará la sociedad?”. Es
similar cuando somos niños y pensamos “¿qué pensará mis compañeros de mí?”. Y
qué tan amigos podremos ser. Hasta que viene la confianza y estar a gusto
en el sitio y contigo mismo.
Lo emocionante de tu primera vez, es
que existen tantos sentimientos malos como buenos, pero que al final querrás
experimentar.
Es emocionante cuando todas las cosas
negativas se comienzan a transformar en positivas. Comienzas a arriesgarte, sin
pensar tanto en“ ¿ qué pasará?”. Y la pregunta final será, “¿si me equivoco o no
funciona?, la respuesta será, por lo menos lo intente”.
Buena publicación, muy acertada. Espero saber más de esta escritora.
ResponderEliminarSaludos.
Excelente texto. Sigue así
ResponderEliminar